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jueves, 2 de febrero de 2017

Aceptamos pulpo (de crochet) como animal de compañia

Hoy os traigo una noticia preciosa publicada por la revista Elle el 1 de febrero de 2017 y escrita por Paula Llanos.
Un asombroso estudio ha llegado a la conclusión que los tentáculos de los pulpos hechos con la técnica del crochet / ganchillo, pueden ayudar a los bebés neonatos en sus incubadoras.

¡Sería estupendo poder llenar todas las incubadoras del mundo de pulpos mágicos que ayuden a los bebés en su camino!
Os dejo la noticia...  y en enlace. 
http://www.elle.es/moda/noticias/news/a795299/un-pulpo-de-crochet-con/
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Aceptamos pulpo como animal de compañía.

Los bebés prematuros de un hospital británico tienen la suerte de tener unos compañeros de cama muy especiales, unos pulpos de crochet con tentáculos mágicos....


A los bebés prematuros del hospital británico 'Poole' les han surgido unos sorprendentes compañeros de cama: pulpos de crochet. La razón de estos ayudantes es tan científica como dulce: algunos investigadores en este área neonatal han demostrado que los retorcidos tentáculos del crochet recuerdan a los pequeños el cordón umbilical dentro del útero de su madre y les ayuda a sentirse seguros y tranquilos dentro de la incubadora.
Una madre de gemelos prematuros, Kat, confesó al al diario inglés 'Bournemouth Echo' que "de repente un día una de las enfermeras metió el pulpo en la incubadora y me explicó la idea. Comprobé yo misma que cuando están dormidos se aferran a los tentáculos con fuerza. Normalmente, de no haber nacido antes de tiempo aún estarían dentro de mi barriga y jugarían con el cordón umbilical. Los pulpos les hacen sentirse fuertes".
La idea es original de Dinamarca, donde la investigación demostró que los pulpos de crochet pueden calmar a los bebés, que apretar sus tentáculos les ayuda a respirar mejor, a tener latidos más regulares y niveles más altos de oxígeno en sangre. Los bebés también eran menos propensos a tirar de los cables y tubos que les rodean.



La idea de este hospital británico es recibir pulpos suficientes para que cada bebé en la unidad tenga uno para acurrucarse y llevarse a casa con ellos. Estos pulpos provienen todos de donaciones de gente anónima que los teje.
Eso sí, hay unas pautas: los pulpos donados deben estar hechos de algodón 100%, para que puedan ser lavados a altas temperaturas y así controlar las infecciones.
Además, los tentáculos no deben tener más de 22 cm cuando se extienden por seguridad.
Por supuesto todos los pulpos se esterilizan antes de que se administren a los bebés, y se limpian regularmente una vez que el niño ha entrado en contacto con ellos.
¿No es una idea maravillosamente tierna? Ojalá los hospitales españoles pronto empiecen también a llenar sus unidades de neonatos de estos simpáticos pulpos de crochet.

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